22 de abril de 2013

Huffington Post

(Nominado a mejor nativo digital)


El Huffington Post (“The Internet Newspaper: News, Blogs, Video Community”, como se definen en su logotipo) fue el precursor de los diarios de información libre nativos en la red. Fundado por Arianna Huffington en 2005, con sede en Nueva York, su elemento de innovación principal fue que combinaba el estilo de un diario tradicional con la confluencia de bloggers y columnistas, periodistas y gente de a pie, lo cual supone una mayor interacción con el público.
Sin embargo, ese mismo aspecto novedoso fue el que más críticas recogió: el Huffington Post no paga a sus blogueros y se basa principalmente en contenidos “cogidos” de otros. Sobre esta polémica, la propia Arianna Huffington se pronunciaba en una entrevista al diario El País en octubre de 2011: “Tenemos que tener en cuenta que The Huffington Post y otras compañías de nuevos medios son una combinación de dos cosas. Por un lado somos empresas periodísticas con profesionales(...) y por otro también somos una plataforma en la que ofrecemos distribución a miles de personas(...)”. En cualquier caso, para defensores y detractores es obvio que, con este proyecto, Huffington y sus co-fundadores(Kenneth Lerer y Jonah Peretti) contribuyeron a la revolución del modelo comunicativo que imperaba hasta hace poco, el de los medios tradicionales.
La iniciativa surge de la idea de la fundadora de que “comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente”. Con el auge de las redes sociales, el público tiene cada vez una mayor necesidad de compartir lo que ve y lo que sabe, de dar a conocer sus experiencias en la red. Y lo que hizo Arianna Huffington fue aprovechar inteligentemente esa imperante necesidad de comunicación de la nueva sociedad para crear una red global de información.
En mi opinión, frente a los otros candidatos al premio, la web norteamericana merece el reconocimiento por ser el precursor de ese nuevo modelo, y por combinar el trabajo de profesionales de la comunicación con las aportaciones del público. Tal vez otros después de ella lo hayan hecho mejor, pero Huffington supo aprovechar los beneficios de esa necesidad de interacción y comunicación que cada vez es más global, y convertir lo que parece una crisis de los medios en un nuevo modelo comunicativo sin precedentes.

Por Alaia Rotaeche Ciarreta

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